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Taller de restauración de artes gráficas

El taller de restauración del museo fue creado en 1979. Diez años más tarde, en 1989, se ampliaron y acondicionaron los locales.
En él trabajan dos restauradoras y un montador a tiempo completo.

Su función es mantener y promocionar las colecciones del Gabinete de artes gráficas del museo:

        - 15 000 dibujos clasificados por autores

        - 20 000 estampas clasificadas por autores

        - 400 000 documentos clasificados por temas

        - 5000 carteles

 

Desde hace años, el taller de restauración conserva los dibujos y las estampas clasificados por orden alfabético del autor.
A este trabajo rutinario, se suman las urgencias del fondo temático: documentos en mal estado o que requieren un montaje y que los investigadores no pueden consultar en tales condiciones.
Las obras que van a ser expuestas, ya sea en el museo Carnavalet o en el exterior, son restauradas y montadas en passepartout antes de ser enmarcadas.

 
A la izquierda: observación de los detalles mediante una lupa binocular, En el centro: toma de pH para medir la acidez del papel, A la derecha: eliminación del polvo de un dibujo mediante brocha china, Abajo: elaboración de un passepartout (cuadro) a medida para un grabado.

El museo también le confía algunos documentos prestados para que mejore su estado antes de ser expuestos.

Existe una gran heterogeneidad de obras tratadas en este taller, tanto por sus dimensiones o sus técnicas artísticas como por su estado de conservación y, por consiguiente, el trabajo realizado cada vez es diferente.


No obstante, de forma general, podemos enumerar algunas operaciones que suelen sucederse: eliminación del polvo - engomado total o parcial del documento, desmontaje del soporte y supresión de los antiguos refuerzos, limpieza de las manchas y/o del color amarillento provocados por la oxidación del papel, consolidación de las fisuras y/o doblado total del documento, rellenado de los huecos y, finalmente, colocación de la obra tras haber sido ligeramente humedecida.

Terminado el proceso, la obra se coloca según su formato en montajes de cartón de pH neutro y se guarda en una cartera o en una caja de conservación. Así, se conservan los documentos protegidos de la luz y del polvo en el Gabinete de dibujos y estampas en una atmósfera controlada y climatizada.

Ejemplos de los trabajos llevados a cabo:

Caso n° 1: Anónimo, El Busto de Marat arrojado a las alcantarillas, 1795, lavado de tinta, inv. D 3095

A la izquierda: lavado antes de su restauración, A la derecha: lavado después de su restauración
Eliminación de las manchas de celo
© Atelier de restauration – M. Navarre

Este dibujo presenta una mancha amarillenta de un adhesivo (tipo celo) que ha penetrado en las fibras del papel.
Ésta puede eliminarse mediante un tratamiento que combine talco de Venecia y el disolvente apropiado.
Las ventajas del talco son que evita cualquier formación de aureola (que se habría producido de haber aplicado directamente el disolvente sobre la obra) al tiempo que absorbe los componentes coloreados del adhesivo alterado.

Caso n° 2: Hubert Robert, El invernadero de las ficoides del Jardín de las Plantas, 1785, sanguina, inv. D 5342

A la izquierda: sanguina antes de su restauración, A la derecha: sanguina después de su restauración
Atenuación de las manchas de foxing por tratamiento mediante agua con amoniaco sobre lienzo
© Atelier de restauration – H. Pradel

Algunos documentos amarilleados por el paso del tiempo, cuyo trazado sea indisoluble en el agua (como algunas estampas), pueden lavarse por inmersión. De este modo, se solubilizan los elementos que degradan y oxidan la celulosa.
Sin embargo, las obras realizadas mediante técnicas más frágiles, como este caso del dibujo en sanguina (al igual que los lápices, carboncillos, pasteles, acuarelas, gouaches, tintas...) así como todos los grabados realzados de colores sensibles no pueden sumergirse totalmente. Para estos, existe un tratamiento de lavado específico: el lavado sobre lienzo mediante agua con amoniaco. El color amarillento se inserta por capilaridad de forma muy visible en el muletón de poliéster. Posteriormente, debe aclararse con agua siguiendo el mismo procedimiento.

Caso n° 3: Gaspard Gsell, proyecto de vitral, siglo XIX, lápices y acuarela sobre papel de calco, inv. D 14638 (151)

A la izquierda: papel de calco antes de su restauración, A la derecha: papel de calco después de su restauración
Consolidación y doblado de un papel transparente
© Atelier de restauration M. Navarre / H. Pradel

Los papeles de calco son materiales muy frágiles ya que su procedimiento de fabricación genera su auto-destrucción. Con el paso del tiempo, el aire y la luz hacen que se oxiden, volviéndose muy quebradizos. Aparecen fisuras que, en ocasiones, llegan incluso a romper las obras.
Para conseguir que los calcos sean sólidos, es necesario consolidarlos. Para no mermar su transparencia, nos servimos de un velo muy fino de papel-japón (5 g / m2) que pegamos sobre toda la superficie de la parte posterior del dibujo.
La elección del pegamento utilizado para este tipo de doblado es muy importante. En este caso, utilizamos un adhesivo soluble en alcohol, que limita el alargamiento de las fibras de papel y le devuelve su flexibilidad.