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El hôtel Carnavalet

El museo abre sus puertas en 1880 en el más célebre de los hoteles de la época del Renacimiento. El edificio debe su reputación en parte, a los ilustres personajes a los que se asocia: el escultor Jean Goujon (hacia 1510-hacia 1566), el arquitecto François Mansart (1598-1666), o incluso la marquesa de Sévigné (1626-1696).

Un hotel del Renacimiento

El hotel Carnavalet es uno de los pocos testimonios de la arquitectura del Renacimiento de París, junto con el patio de forma cuadrada del Louvre. Se trata de uno de los hoteles más antiguos del barrio parisino de Le Marais, construido entre 1548 y 1560 por Jacques des Ligneris, presidente del Parlamento de París. En 1578 el hotel adquiere su apelación actual, por deformación del nombre de su siguiente propietaria, de origen bretón, la señora Kernevenoy.

El hotel original era diferente al que podemos observar hoy en día: poseía una sola planta baja sobre tres lados y una gran vivienda de un piso al fondo del patio. Las esculturas que adornan sus fachadas se atribuyen a Jean Goujon, autor del decorado del Louvre de Francisco I y de la fuente de los Inocentes. La entrada, con sus poderosas almohadillas y sus alegorías en relieve (leones, trofeos antiguos con armas y corazas) impresiona al visitante. En el patio, las figuras de las cuatro estaciones, representadas por personajes entre las ventanas del primer piso, están coronadas por sus correspondientes signos del Zodiaco: Aries para la primavera, Cáncer para el verano, Libra para el otoño y Capricornio para el invierno. Las arcadas de la planta baja están adornadas con máscaras con cuernos que reflejan diferentes gestos. Es justamente por las arcadas de las antiguas caballerizas, a la derecha, por donde hoy se accede a las salas del museo.

 

Las obras de Mansart  y los relieves del siglo XVII

A partir de 1655, el hotel fue finalizado por el famoso arquitecto François Mansart que dejó la entrada por encima del nivel de la calle a petición del nuevo propietario, Claude Boislève. Esculturas de Gérard van Obstal, representando figuras de virtudes y de los cuatro elementos, adornan los nuevos pisos de los lados y de la fachada, que se armonizan con las cuatro estaciones del fondo del patio. Fue así como la señora de Sévigné conoció este hotel, inquilina entre 1677 y 1696.

 

La transformación en museo

El hotel, vivienda privada hasta finales del Antiguo Régimen, fue ocupado durante la primera mitad del siglo XIX por diversas instituciones de enseñanza, como la Escuela de Puentes y Calzadas (1814-1829) o el instituto Verdot. En 1866, fue comprado por la Ciudad de París con el fin de transformarlo en un museo consagrado a la historia de la capital. El joven arquitecto Victor Parmentier fue el encargado de la restauración y rehabilitación, único trabajo por el que ha sido conocido, bajo las directrices del Barón Haussmann. Le devuelve a las viviendas su aspecto original restituyendo los altos techos inclinados, los montantes de las ventanas, las grandes chimeneas, aunque conservando las modificaciones aportadas a las alas laterales de Mansart, reemplazando sus techos de doble pendiente por azoteas.

A causa de los incendios de la Comuna (1871), que destruyeron las colecciones destinadas al museo, este no pudo abrir sus puertas hasta 1880. En este tiempo (a partir de 1872), una parte de los locales había sido ocupada por la biblioteca histórica, destinada a sustituir la biblioteca del Hôtel de Ville (ayuntamiento) desaparecida bajo las llamas.

Las ampliaciones del hotel Carnavalet

La presencia de esta biblioteca, no prevista en un principio, obliga a la construcción de las alas alrededor del jardín para instalar las colecciones del museo. También se integran elementos de diversos edificios condenados a la demolición: el arco de Nazareth (1552), que anteriormente atravesaba la calle del mismo nombre en el barrio unido para la ampliación del Palacio de la Justicia; la fachada de la Oficina de Mercaderes Traperos (1660) procedentes de la calle Déchargeurs; o la parte delantera central del hotel Choiseul (1710), que se encontraba en la calle Saint-Augustin. Exhibe también, en el interior de los nuevos edificios, los decorados de Charles Le Brun (1619-1690), procedentes del hotel de la abadía de La Rivière del número 12 de la actual plaza de los Vosgos.

El traslado de la biblioteca al hotel Le Peletier, a partir de 1896, no permite que las colecciones se amplíen todo lo que quisieran. Por este motivo, en 1907, comienzan las obras para duplicar la superficie del museo, trabajo que no pudo finalizarse hasta 1920 debido a la Primera Guerra Mundial. En esa época se construyeron los edificios alrededor del patio de Enrique IV, que adquiere este nombre por la efigie ecuestre del rey, realizada por Henri Lemaire (1798-1880), procedente del antiguo Hôtel de Ville (ayuntamiento), donde se había colocado en 1834 sobre la puerta principal. También se construyen edificios alrededor del patio de la Victoria, donde se instala en 1950 la Victoria de Louis Boizot (1743-1809), procedente de la fuente Palmier (1807) de la plaza de Châtelet, que fue reemplazada por una copia. Igualmente, en 1950 se diseñan los nuevos parterres del jardín, bajo un aspecto clásico acorde con el cuadro monumental que los rodea.

Crédit photographique: Cour des marchands drapiers © DAC - Antoine Dumont
Première salle des enseignes © DAC - Antoine Dumont